Concierto en do mayor de un melancólico

No es que la noche
la estrellas se robara:
es que el gris del cielo
las empañó de lágrimas,
después del alboroto
y el concierto de palabras
que cruzaban dibujando
sonidos que aterraban,
anticipando el principio
de la triste música del alma.

Mientras tanto, se escondían
entre las lunas apagadas
del misterio de la noche
las hojas quebrantadas,
donde escribió la hiedra
en forma descarnada
su lamento, para cerrar
el túnel de los tiempos
y escribir, con letras claras,
el silencio de la noche
con una nueva sonata,
evocación de la alegría
al despuntar la mañana.

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