Un corazoncito agoniza

Un corazoncito agoniza, desprendido
del fruto de amor que le hubo engendrado.

Camina, piensa, corre, juega y ríe,
pero sus latidos se están apagando.

Las sábanas del alma se quedan frías
con las voces amargas de los sueños cansados.

Sus arterias se inflaman de ácida dinamita,
acumulada con el paso de los años.

Así, nadie puede siquiera imaginar
adónde irán ese pequeño par de zapatos,

sedientos de amor y dignidad,
de afecto hogareño, descalzos.

No todo ha sido aún escrito
para este par de heridas manos:

su corazoncito agonizante, desprendido,
con divino amor puede ser sanado,

cuando sembremos otro fruto de amor
que por fin, quede en él, encarnado.

2 comentarios sobre “Un corazoncito agoniza

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