A veces las palabras no nacen

A veces las palabras no nacen. No quieren brotar, ni ser leídas. Sólo un ensordecedor silencio desde el corazón se escucha. Ni los clamores de la vida despiertan los íntimos sueños. A veces las palabras no nacen porque están siendo incubadas: el silencio del presente es la cosecha de los poemas del mañana.