Poema 40

Mis ojos son el lienzo donde invisibles nacen
las letras que te aman en el sueño de la vida.

Una tras otra, emergen ordenadas en la senda
que las encamina a sumergirse en mis pupilas.

Más allá del cubismo que en nuestra piel se queda
tras el pincel del tiempo, no muere la poesía.

Ella renace y renace en el beso y el camino,
creando un lugar que siempre dulce nos abriga.

Siempre tiene nuevos universos, cantos, cielos
y mil palabras que se alimentan cada día

de nuestro amor, manantial que fresco se renueva
en los enamorados zapatos de la vida.

El viento calla. Corre presuroso dejando
las hojas del cariño en cada sábana viva.
Cantando las voces de los poetas antiguos.
Todas se impregnaron en nuestra melodía,
sembrando los invisibles sueños del mañana.

Y así puedo amarte, en este libro que imagina
los nuevos caminos que adelante nos esperan
con sus recuerdos, sus vivas noches y sus rimas:

Es la firma de mi corazón enamorado,
que a diario te sueña y en cada verso te imagina.

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