Clamor a un Dios desconocido

¡Oh! Dios desconocido que adoramos,
cuyo Nombre poderoso no sabemos:
escucha las voces que juntas te llamamos
en este altar, donde con respeto te ofrecemos
las guirnaldas que hoy te preparamos
aunque nos haya amenazado Polifemo.

Hemos traído desde Grecia esta humilde ofrenda
porque no hay Dios que atienda nuestro ruego.
Ya no nos importa que Zeus y Ares nos reprendan
con sus armas y sus relámpagos de fuego.
Cansados estamos de que nos vendan
inútiles oráculos, para dejarnos sordos y ciegos.

Responde nuestro ruego, que ninguno
de los dioses del Olimpo desea
tan siquiera ser nuestro tribuno.
Te daremos el alma como olímpica presea
y la corona de laurel que buscan algunos
para que nos enciendas con tu magnífica tea.

Hazte hombre, gran Dios desconocido,
vive en nuestro dolor, y te seguiremos
a los caminos que nos hayas definido.
Ven, que tu palabra fuerte escucharemos:
¡aunque toda Atenas nos queme en el olvido
solamente a ti, ¡oh! Señor te adoraremos!

2007

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