Retrato de la amada que duerme

Silenciosa y quieta, te contemplo cuando duermes.
y aunque te bese mi alma no te toca.
Tus ojos, sumergidos en el sueño que te mece,
beben la dulzura que en ti se arropa.

Me alegro de tu sueño, porque así puedo mirarte
y contemplar la belleza que te forma,
la que hace de ti un cuadro, una joya de arte
y un poema que se respira y se toca.

Silenciosa y quieta me sonríes cuando duermes,
me amas cuando tu cuerpo reposa,
porque se siente el perfume de amor que quietamente
inunda mi alma, y el lápiz anota.

Cuando la noche avanza más bella y dulce se hace
la sinfonía, tanto que las estrellas te tocan.
De repente tus claros ojos de ensueño se abren,
dos flores que tímidamente se asoman.

Me alegro que hayas despierto, para ofrecerte
el manojo de versos que te añoran…
para abrazarte y amarte en este presente
con este retrato, y un beso en la boca

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