Solidaridad

Veo un hombre que camina despacio.
Muerden a su alma los pensamientos
que lo acompañan, paso a paso.

Devorados son sus ojos
por el dolor, que silencioso, a su lado
carcome con angustia otros ojos
hasta dejarlos como cuentos
de realismo mágico.

Veo un hombre, que aún anda despacio.
Ahora, se inquietan sus pies,
porque están lastimados
al usar en su vida, ajenos zapatos.

¡Ah! ¡Si todos los hombres
usaran ajenos zapatos
y se derramasen sus ojos
como pozos de un enamorado!
¡Si movieran sus dedos
para ayudar al necesitado!

¿No quieres ser un hombre
que en la vida camine despacio,
que derrame sus ojos
y use ajenos zapatos?

2007

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