Serendipia

Partí un día hacia el desierto

anhelando del silencio su voz,

persiguiendo una imposible quimera,

buscando el gen del amor.

Y no lo hallé… Solo había viento

y la sombra perenne del sol.

Y tras el andar ligero del tiempo

un arroyo imposible surgió.

Encontré lo que no buscaba,

lo que no buscaba me halló.

E hizo nacer en mí una vida

que devino en poema y en flor,

transformando el sol en poesía

y a las dunas en suave canción.

Y aún hoy su luz me acompaña

porque aún en mí palpita… tu amor.

4 comentarios sobre “Serendipia

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