Cantar 98

No era una noche como otras.
Era la luna una canción
que jugaba con las rosas
y la rima del corazón;

llovían versos como gotas
en un pozo de ilusión,
bebido por las verdes hojas
de los bosques del amor.

Y fue en esa calle sola…
que nuestro cantar comenzó
a vivir entre las olas,
describiendo con pasión

los paisajes de tu boca
en sonetos del corazón.
Y esos sonetos deshojan
al poema que te besó

en un mar de rimas rojas
que el cielo nunca olvidó,
como no olvidan nuestras bocas
este cantar del corazón.

Imagen tomada de Pexels

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