A solas con mi existencia

A solas con mi existencia,
navego en mis pensamientos.
Se encuentra sola la calle,
sólo me acompaña el viento.
Y mientras el tiempo pasa
me refugio en el silencio
de las hojas que refrescan
la sombra de los luceros.

Muchas aguas han pasado
y devinieron en verso,
y abrieron nuevos caminos
que han olvidado su duelo;
hallando con alegría
del abrazo su consuelo,
mas no olvidando las horas
de aquellos poemas negros.

Amor siempre es la palabra
procurada en cada cuento,
metáfora y armonía
nacida de pensamiento,
traspasando las fronteras
de la distancia y del tiempo,
poemas que siempre avanzan,
avanzan quemando el fuego

como el cerillo consume
la madera de su cuerpo,
sin apagar del espíritu
la pasión de sus anhelos
por amar y ser amado
con la caricia del cielo,
ilusión que se persigue
como la rima de un sueño.

Se me ha vuelto pozo el alma
y un arroyo este cuaderno,
tras la lluvia de canciones
inspiradas por el viento.
Son sus aguas los pedazos
que atesoro como eternos
paisajes que no son míos,
sólo los llevo a su dueño;

y su dueño es quien los lea
para guardarlos adentro,
donde no llegan palabras
ni flores, rimas o sueños
a menos que el inquilino
deje su portón abierto
a sonidos y cadencias
del cuadro ya descubierto

como armonía y figura
de un mundo que está naciendo.
Y ellos siempre me acompañan
en la paz de mi silencio,
sembrando árboles y bosques
para adornar los riachuelos
que en la soledad se nutren
de estrellas y pensamientos.

Soledad de soledades,
mientras camino yo pienso,
soledad que me consume
en este bosque al que leo
procurando las palabras,
ordenando pensamientos
y hallando perdidos puentes
en mi soliloquio interno.

¡Ah! ¡Cuántos soles pasaron,
cuántas hojas lleva el viento,
cuántas gotas deja el río
en las sombras del silencio!
No son perdidos segundos
en la eternidad del tiempo:
sólo son nuevos caminos,
flores blancas en mi cielo.

Yo no cuento las estrellas
ni pongo leña en los fuegos:
con mi conciencia convivo,
relatando pensamientos,
coleccionando visiones
y amando en todos los versos,
porque sin haber amado
yo fui muy amado primero.

Íntima es esta experiencia,
botón de un poema nuevo,
resumen de la sustancia
que es adquirida en el tiempo
al caminar entre historias
y cantos de muchos sueños.
Quedan voces y palabras,
hilos de tejido eterno

por emerger del camino
y dar un sentido fresco
a las flores del mañana
que apenas van ya naciendo
en los pasos de la vida
al recordar estos versos:
«A solas con mi existencia
navego en mis pensamientos».

Imagen tomada de Pexels

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