Poema 25

Recuerdo una tarde gris, en un día de invierno.
Las gotas creaban mil figuras en el vidrio.
Los árboles, muy quietos, simplemente nos miraban.

Adentro el aire refrescaba los sentidos. Era
el vuelo del aroma soñado en cada taza.

Nuestro silencio hablaba en forma intermitente,
ahorrando entre miradas múltiples palabras,

sonidos pronunciados por los ojos… testigos
del poema oculto vivido por nuestras almas,

nacido de epopeyas que son inexpresables.
La lluvia perseguía el calor de nuestras manos,

esperando el pan recién horneado, lenguaje
nacido del vivo amor que se ha vuelto abrazo.

Cada dedo tuyo guardó las estrellas vistas
en la secuencia de segundos apasionados

que se escribieron con fuego, en días y noches
bebidos por la piel con su aroma enamorado…

Sigue lloviendo. Nos miran los árboles, la lluvia
y los besos mientras hablamos. Aún relatan

nuestros caminos a los aromas silenciosos
que surgen ardientes desde el mar de cada taza.

Cada dedo, cada beso, cada pan refleja
nuestros caminos y los secretos que se guardan

en las tardes de café… como el canto vivido
en la creación de un universo paralelo…

Un lugar eterno donde yo te amo y tú me amas.

2 comentarios sobre “Poema 25

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