Poema 31

El mar acaricia el borde de la playa. Tiene
el difuso reflejo de la luna en sus aguas.
Las estrellas apenas despuntan en el aire.

El azul parece beberse tu frágil cuerpo.
Ni siquiera pueden alcanzarlo mis palabras.

Pareces una viva constelación, nacida
de los colores enamorados en el agua.
Absorta y fija en el suave, celeste infinito.

El viento rediseña los paisajes ocultos
y los presenta en las niñas de tus ojos. Traza
una línea en tus labios quietos, vivos, rojos…
una línea que rompe los silencios tuyos

y los vuelve un oasis de amor, un descanso
ardiente en esta tarde que muere poco a poco.

Luego, nos volvemos agua, cielo, tarde y noche,
dos constelaciones que se unen en el reposo

que la tarde ofrece antes de su último suspiro…
cuando la luna escribe el sol en tus bellos ojos.

4 comentarios sobre “Poema 31

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