Poema 32

Muchos árboles caminan solos. Ellos pintan
sus hojas con un verde impregnado de tristeza.
Sus ojos no tienen lunas ni constelaciones.
Ni crepuscularios. Ni sueños. Tampoco estrellas.

Cuando tomo tus manos, miro tus ojos, siento
a mi alrededor que nos observan con sorpresa.
Como si el universo se detuviera. Quieto,
escribe nuestro amor en románticos poemas…

Te amo en medio de los no-lugares existentes
donde la soledad a los árboles deshoja.

Te amo en las frialdades de las calles y caminos
que a poquitos las verdes metáforas ahoga.

Te amo en los versos nacidos entre no-lugares
cuando creamos un lugar propio para amarnos.

Te amo en el silencio y te amo en las vívidas palabras
que durante tanto tiempo hemos entregado.

Te amo en la poesía. Te amo entre las lunas
y te amo cuando tus labios se quedan callados

disfrutando que la noche, el día y la mañana
son el lugar nuestro para eternamente amarnos.

Y muy agradecido estoy por la dulce experiencia
de amarte con estos versos llenos de entusiasmo.

Imagen tomada de Pexels

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