Oda al poema

Ventana
hacia los paisajes
de nuevos y ocultos mundos,
de las palabras domador,
rey de lenguajes, sonidos
y escritores apasionados;

esencia de internos fuegos
y canciones desesperadas,
de la devoción su salmo,
de la música su himno,
del amante su epifanía,
del doliente su amarga elegía,
del escritor su consuelo
y de sus angustias dardo.

¡Salve, oh cantor de silencios,
relator de historias
y tesoro de figuras
nunca vistas por el ojo
que siempre busca
los extremos de la vida!

¡Salve, oh dador de ilusiones
que atesora las lágrimas
en pocitos de mil palabras!

¡Del amor eres su eterno camino,
poema ardiente de mis mañanas!

Imagen tomada de Pexels

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