Escribiendo al oído

Brisas, lloviznas, nubes
frente al pleno sol del día.

La quietud se ensimisma,
mojando las calladas flores

y dando vida a los conciertos
en las manos que se abrigan.

Con las gotas, el límpido paisaje
se replica en las pupilas,

llevando brisas y sonidos
adonde el corazón brilla.

Y en el acto, escribiendo al oído
las palabras nunca dichas…

los amantes han creado
un libro de íntima poesía.

Imagen tomada de Pexels

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