Leedme

Leedme las hojas que el corazón esconde en el mar de la pupila, fruto de un misterio que ama las caricias, pues mi alma hierve por beberse sus palabras. ¡Por piedad, os ruego, leedme del corazón las hojas escondidas, que mi verso está sediento del amor de sus caricias! Imagen tomada de Pexels